Federico Vladimir
miércoles 7 de julio de 2010
lunes 28 de julio de 2008
Bruxismo. Proyecto en desarrollo. Notas.

Bruxismo es un proyecto sobre el desgaste y la fragilidad. Sobre el intento de restituir algo que no se puede remplazar. Un acto patético y bello, intensamente humano.
El proyecto consta de una vídeo instalación, una serie de naturalezas muertas (serie de fotografías) y una caja colección.
El proyecto consta de una vídeo instalación, una serie de naturalezas muertas (serie de fotografías) y una caja colección.
“Sobre el cuerpo”, extracto de Diario de un mal año, de J.M. Coetzee
Los dientes son más misteriosos. Los dientes en “mi” boca son “mis” dientes, forman parte de mí, pero lo que siento por ellos es menos íntimo que, por ejemplo, lo que siento por mis labios. No los siento ni más ni menos míos que la prótesis de metal o porcelana que tengo en mi boca, obra de unos dentistas cuyos nombres he olvidado. Me siento propietario o custodio de mis dientes, en vez de sentir que mis dientes forman parte de mí. [...]
Si X hubiera sido enterrado, las partes de “su” cuerpo que habrían vivido más intensamente, que eran más “él”, se habrían descompuesto, pero “sus” dientes, de los que tal vez había tenido la sensación de que tan solo estaban bajo su cuidado y custodia, habrían sobrevivido mucho tiempo. Pero, claro, a X no lo enterraron, sino que lo incineraron, y los constructores del horno que lo consumió se habían asegurado de que la temperatura fuese lo bastante alta para convertirlo todo en ceniza, incluso los huesos, incluso los dientes. Incluso los dientes.
Los dientes son más misteriosos. Los dientes en “mi” boca son “mis” dientes, forman parte de mí, pero lo que siento por ellos es menos íntimo que, por ejemplo, lo que siento por mis labios. No los siento ni más ni menos míos que la prótesis de metal o porcelana que tengo en mi boca, obra de unos dentistas cuyos nombres he olvidado. Me siento propietario o custodio de mis dientes, en vez de sentir que mis dientes forman parte de mí. [...]
Si X hubiera sido enterrado, las partes de “su” cuerpo que habrían vivido más intensamente, que eran más “él”, se habrían descompuesto, pero “sus” dientes, de los que tal vez había tenido la sensación de que tan solo estaban bajo su cuidado y custodia, habrían sobrevivido mucho tiempo. Pero, claro, a X no lo enterraron, sino que lo incineraron, y los constructores del horno que lo consumió se habían asegurado de que la temperatura fuese lo bastante alta para convertirlo todo en ceniza, incluso los huesos, incluso los dientes. Incluso los dientes.
Enfermedaddes de la boca, por David GrispanEl bruxismo puede definirse como la hiperactividad no fisiológica de la musculatura masticatoria, que se traduce clínicamente por el contacto oclusal repetido, constante o intermitentemente, y que se manifiesta por apretamiento, rechinamiento, frotamiento o golpeteo dentarios".
"La bruxomanía debe entenderse como una forma de neurosis vinculada a la ansiedad, a la angustia, a la tensión emocional y al nerviosismo. El permanente "stress" psíquico a que muchas personas se ven sometidas por el ajetreo de la vida actual durante las horas del día hace que de noche principalmente, aparezca el fenómeno de Karolyi".
"Rees ha referido un caso de desgaste excesivo por rechinamiento. La paciente, muchacha de 22 años de edad, tenía el hábito de rechinar sus dientes durante la noche, acentuado por pesadillas desagradables, como lo comprobó la enfermera. No sólo las superficies oclusales mostraban un grado muy marcado de desgaste con facetas altamente pulidas que casi llegaban a nivel gingival, sino que sus cóndilos estaban tan desgastados que con frecuencia se despertaba con luxación de mandíbula, gritando para que la atendieran".
"La bruxomanía debe entenderse como una forma de neurosis vinculada a la ansiedad, a la angustia, a la tensión emocional y al nerviosismo. El permanente "stress" psíquico a que muchas personas se ven sometidas por el ajetreo de la vida actual durante las horas del día hace que de noche principalmente, aparezca el fenómeno de Karolyi".
"Rees ha referido un caso de desgaste excesivo por rechinamiento. La paciente, muchacha de 22 años de edad, tenía el hábito de rechinar sus dientes durante la noche, acentuado por pesadillas desagradables, como lo comprobó la enfermera. No sólo las superficies oclusales mostraban un grado muy marcado de desgaste con facetas altamente pulidas que casi llegaban a nivel gingival, sino que sus cóndilos estaban tan desgastados que con frecuencia se despertaba con luxación de mandíbula, gritando para que la atendieran".
"Watz cuenta que un hombre, en Cochinchina, donde las mujeres ennegrecen la dentadura, dijo despreciativamente de la esposa del embajador inglés, "que ella tenía los dientes blancos como un perro".
Investigación del Dr. Gustav Korkhaus en momias. Todas muestran destrucciones similares de los dientes producidas por la arena que quedaba en la harina molida a mano con la que se hacía el pan. Esto causó una temparana pérdida de molares por abrasión excesiva, exposición de la pulpa y pérdida de hueso periodontal.
Estudio comparativo del Dr. Gustav Korkhaus entre dos osos de la misma raza, edad y sexo. El primero fue criado en un circo y el segundo en su hábitat natural. El oso criado en el circo muestra una atrición inusual en sus dientes debida al uso de brida.

En odontología forense se comparan los dientes con las cajas negras de los aviones: son la parte del cuerpo que más resiste a agentes externos y proporcionan tanta información como una huella dactilar. La instalación será un archivo de sujetos que bruxan (mastican, rompen) sus propios dientes. Un vanitas formado por un mosaico de personas llevando a cabo la misma tarea. Una ceremonia de iniciación en la que se acelerará el proceso inevitable del deterioro físico.

La obra estará constituída por varios retratos/registros. Cada persona retratada realizará un misma acción, romper una reproducción de su propia dentadura realizada en escayola. Esta acción será reflejada mediante cuatro piezas: una fotografía, una ficha dental, un vídeo y una pieza de escayola.
En la fotografía el sujeto enseña a cámara su dentadura, utilizando unos separadores bucales.
La ficha dental registra los datos del sujeto. Es intervenida por el autor, identificando los puntos de desgaste y perfilando la acción posterior.
La pieza audiovisual muestra una reproducción en escayola de los maxilares del retratado, colocados en un articulador dental. El autor y el sujeto retratado “bruxan” los dientes, borrando la huella de la mordida.
Por último, las dentaduras de escayola ya desgastadas.
El boceto muestra la distribución que tendrán las piezas. La presentación de la obra consistirá en cuatro bloques, situados en el siguiente orden: fotografías, fichas dentales, piezas audiovisuales, escayolas. Los bloques serán simétricos, es decir: los soportes de las escayolas, las pantallas, las fichas y las fotografías tendrán medidas similares. Además, cada retrato ocupará un mismo lugar dentro de cada bloque, siguiendo una numeración como la que figura en el boceto.

Las naturalezas muertas de Bruxismo estarán compuestas por “dientes muertos” y por utensilios y materiales utilizados para intentar arreglarlos. Las superficies donde se compondrán los bodegones serán las del mobiliario de clínicas dentales (cajoneras, archivadores, bandejas dentales...). Composiciones serenas y armónicas, sin funciones simbólicas ni narrativas, estas imágenes serán una invitación a tomar parte de una experiencia puramente visual, pero controlada y manipulada por el autor.
Una colección de piezas dentales muertas: rotas, cariadas o agujereadas. Una colección de prótesis, puentes, fundas e implantes. Una vez más, el hombre imitando la naturaleza.

jueves 13 de diciembre de 2007
ACUAMAN

NOTAS.
El tiempo, identificado como duración, verifica el presente tanto en su fragilidad como en su plenitud. Identificado como progresión, en cambio, nos aísla de ese presente y nos imbuye en una nostalgia que no acaba de concretarse.
El tiempo, como el agua, ciclo imparable de melancolía.
Un súper héroe del Agua/Tiempo. La duración como único posible acto de heroísmo ante lo que parece inevitable.
Veinticuatro cambios por segundo. Numerosos planos por secuencia. En el cine toda continuidad es pura ilusión. La realidad percibida como una ascensión de escalones dramáticos.
El cómic y el súper héroe, protagonistas de nuestra infancia, nos enseñan otro paradigma. Nos muestran que es la quietud la que permite comprender el movimiento y es la ausencia la que permite comprender la presencia.


PD: las imágenes hay que verlas o girando la pantalla o doblando el cuello... son para proyectarse en vertical, como una página de cómic.
"Batman y Robin a la moda" es un peliculón que hice con trece años. Está protagonizado por el Hombre Murciélago y su eterno pupilo; el Joker de malo; Noemi Cambel es la chica del malo; Claudia Chífer, Cindy Crauford y Helena Crichensen son las comparsas.
sábado 7 de julio de 2007
Wedding 57?

Muestra Artes Visuales INJUVE 2007. Círculo de Bellas Artes, Madrid.
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Mr. & Mrs. Pezdirc. Bogomir y Mirjam. Emigrantes eslovenos. Residentes en Long Island, Nueva York. Ingeniero y ama de casa. Clase media estadounidense. Prosperidad. Consumismo. Suburbios. Sin hijos. Gran afición por los viajes. Ella prefería el barco. Él, el avión.
16. Ridgewood, Long Island, Nueva York, EEUU. Marjeta Saksida, Ana Saksida, Cirila Saksida, Mirjam Saksida, Sveta Saksida, Sonija Muhr, Otton Muhr.
1957 OUR HONEYMOON IN MIAMI AND BAHAMAS
77. Miami, Florida, EEUU. Habitación de hotel, Mirjam Pezdirc dormida.
78. Miami, Florida, EEUU. Habitación de hotel, Mirjam Pezdirc dormida.
79. Miami, Florida, EEUU. Habitación de hotel, Mirjam Pezdirc dormida.
203. Celebración de la obtención de la ciudadanía estadounidense de Branco Bizjak, Nueva York, EEUU. Sonija Muhr baila ante la cámara. Simon Kregar la acompaña.
368. París, Francia. Desconocida 11 y Desconocido 23 se besan.
501. Parque Nacional de Yellowstone, Montana, EEUU. Bogomir Pezdirc saluda.
502. Parque Nacional de Yellowstone, Montana, EEUU. Bogomir Pezdirc saluda.
647. Montaña Bromley, Bennington, Vermont, EEUU. Carnaval de invierno. Niño disfrazado de conejo.
1289. Ciudad Prohibida, Pekín, China. Desconocido 63 en coche de juguete.
La imágenes como vicarias de parientes y lugares lejanos en el tiempo y el espacio. Escenarios, personajes y anécdotas numeradas y catalogadas, pero unidas por el misterio, la nostalgia y el patetismo de lo irrelevante.
El turista como espectador de su realidad. El espectador como turista de la realidad de otro. El artista, mero coleccionista.
Sus paciencias.
La del turista, que registra todo lo que ve. La del espectador, que se pierde en las imágenes e intenta encontrarse. La del artista, que busca todos los sellos que faltan en su colección.
Su impaciencia.
La paciencia con las imágenes pone en evidencia la impaciencia con la realidad.
Un almacén de películas enlatadas y su inventario. Una bolsa de sellos que ya no vale la pena clasificar.
Con diez años comencé a coleccionar sellos. Mi familia, repartida por todo el mundo, recortaba y me enviaba las estampillas de su correspondencia. A los once, mi pasión filatélica se acabó. Pero un tío abuelo mío que vivía en Nueva York y al que a penas vi un par de veces en mi vida siguió enviándome sus sellos hasta que murió (hasta mis veintiún años). Tras su muerte, su mujer decidió marcharse de Nueva York y volver a Eslovenia, su país natal, a vivir con sus hermanas. Como sabía de mi afición por el cine (lo sabía a través de mi abuela, porque yo nunca se lo había contado), dijo que si las quería podía quedarme con todas sus películas caseras y su proyector de 8mm. Me acababa de mudar y no tenía televisor, así que empecé a verlas por curiosidad. Como si de una serie de ficción se tratara, veía los episodios de Japón, América del Sur, la luna de miel en Bahamas o la Exposición Universal de Montreal’67. Estoy acostumbrado a ver a mis parientes lejanos en fotos y vídeo, más que en persona, pero nunca había experimentado algo como ver la vida de mis tíos abuelos a través de sus películas. Recuperando la paciencia filatélica de la infancia vi y grabé las casi nueve horas de película. Resumí y realicé un inventario de todos los lugares, personas y sucesos que reflejan las imágenes. Las latas con las bobinas están ahí, montadas y etiquetadas por mi tío. Son realidades materiales. Pero mis tíos son imágenes. Y por eso no puedo evitar confundirlos con la ficción. Ellos son los protagonistas de viajes y anécdotas sin importancia que conforman una ficción confusa, sin objetivo ni continuidad. Las imágenes acaban resultando una colección imposible de completar, pues sólo podría completarse con la realidad. Únicamente tenemos un almacén de lo irrelevante y nuestra paciencia ha quedado en ridículo.
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